virgen

1013-1088 DE LA VIRGEN DE LOS TORNOS A LA VIRGEN DE LAS BATALLAS UN RECORRIDO HISTORICO ANTE LA CELEBRACION DE MIL AÑOS  DE VINCULO DE UNIÓN TRAVES DE LA HISTORIA ENTRE VELILLA DE JILOCA Y CIUDAD REAL

(2013-13 DE DICIEMBRE-2013)

Salve estrella del mar

Madre de Dios excelsa

y siempre intacta Virgen

del Cielo feliz puerta.

aquel Ave tomando

que de Gabriel oyeras,

en paz nos establece,

mudando el nombre de Eva.

Desata los pecados,

alumbra mentes ciegas

aleja nuestros males,

todo bien nos impetra.

Muéstrate que eres Madre,

por ti las preces nuestras

recibe el que, naciendo,

 

por Madre te eligiera.

Virgen singularísima, entre todas benévola, libres de culpa

danos mansedumbre y pureza.

danos vida sin mancha,

haz segura la senda,

para que, viendo a tu Hijo,

gocemos dicha eterna.

A Dios padre la Gloria,

a Cristo honra suprema,

y al Paráclito Santo igual la gloria sea

Señoras y Señores:

En esta mi V visita a la Noble  Milenaria y Mariana villa de Velilla de Jiloca, vuelvo a postrarme ante Nuestra Señora de los Tornos y Torneos. Vengo en nombre de los viejos tiempos, vengo en nombre de la historia acrisolada de España, de la historia intima de Ciudad Real, vengo en nombre y me acompañan las sombras amigas que desde los cielos se asoman ( ) en esta tarde que será desde hoy para Velilla de Jiloca histórica.  Vienen conmigo los titanes ausentes……………. los venerables historiadores que cantaron con gloria nuestros orígenes, a ellos mi frente se inclina con respeto antes sus nombres y su memoria imperecedera como son aquellos anónimos que la  escribieron pues fueron también sus protagonistas, pasando por quienes con primorosidad trasladaron en trasuntos de los viejos pergaminos conservados en nuestros archivos que ni perecieron por el tiempo, ni por furia satánica antirreligiosa, ni por la desidia de los hombres ni del tiempo. Non  omnis moriar –no todo moriré- de Horacio. Entraré  con respeto al corazón de usted, a través de esta humilde voz, para ser quien os narre una historia que comenzó hace mil años.

En uno de los últimos días del mes de mayo de año 1013 del nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo, caminaba un jinete por la risueña vega que fertiliza el rio Jiloca, al trote de un tordo rodado que oprimía con sus robustas rodillas. Su media armadura y el descuido con que cabalgaba eran indicios elocuentes de que no discurría por país enemigo ni se trataba de acudir á ninguna función de guerra habidas por aquellos años. Pues los moros eran dueños de algunas partes del territorio y no hostilizaban a los cristianos establecidos en él lo cual explicaba la actitud pacífica y descuidada del jinete. Era éste el caballero mosén Ramón Floráz, magnate aragonés, gran servidor y privado de Don Sancho el Mayor, rey de Navarra y de Aragón, señor de Castilla.

Volvía de retorno a Pamplona después de haber desempeñado una comisión del monarca en aquella tierra.

Caminaba por un paisaje accidentado, en el que sobresalían algunas colinas, cuyos suaves declives estaban los campos esmaltados, poblados de profundos bosques. Ya había dejado atrás dos lugarejos conocidos por los nombres de Villulas, Vilillas ó Velillas, diminutivo de villa, los cuales venían a formar los vértices de un triangulo, que cerraba una tercera colina, adonde el caballero de dirigía. A la sazón pasaba por delante de la antiquísima ermita de Nuestra Señora de los Tornos ó Torneos, aneja al segundo de los mencionados lugares. Mosén Ramón, como caballero piadoso, levanto su casco  de la frente y se santiguo, sin que el caballo que montara abandonase el trote. No tardó en faldear la colina que formaba el triangulo con las dos villulas de que acabo de explicarles. El terreno iba siendo cada vez más montaraz; formaban les barrancos de ásperas orillas y hendiduras en la tierra,  los arboles unían sus copas formando sombrías bóvedas, y el ramaje levantaban altos helechos que servían de guías entre sus troncos. Por aquella espesura culebreaba una estrecha senda, que era la que seguía el caballero, de tal modo intrincadas y con tan rápidas curvaturas. Era un sitio muy a propósito para una emboscada, pero mosen Ramón no debía abrigar en corazón guerrero temor alguno, pues ya hemos dicho que caminaba sin cuidado. Hacia la derecha, al llegar a cierto sitio, se descubría una especie de calva del terreno o pequeña plazoleta, flanqueada por algunos robles y cerezos silvestres, en medio había una peña, de donde brotaba una fuente natural de cristalina corriente. El ruido del agua hizo relinchar al caballo, que acortó el paso, volviendo la cabeza en aquella dirección pues tenía sed, aflojando Floraz la rienda y el animal se dirigió a satisfacer su necesidad. De pronto, mosén Ramón sintió un brusco movimiento que lo hizo inclinarse sobre la cabeza del caballo, notando al mismo tiempo que este hacia esfuerzos infructuosos para andar sin conseguirlo. Tratando de averiguar la causa vio que al caballo se le había hundido la pata derecha en un hueco del terreno. Procuró aquietarle, porque por efecto de los mismos esfuerzos, era fácil que se le partiese la misma. Después echó pie a tierra y, desenvainando su daga, procuró agrandar el agujero para que el caballo pudiese sacar fácilmente la mano, como en efecto sucedió.

Pero a causa tal vez del terreno o de los golpes  que había dado con su daga, y por estar removida la tierra con las filtraciones de la fuente, desprendióse un gran trozo, formando un rectangular espacio que al pronto apareció negro y obscuro. Aquella circunstancia hizo comprender al

caballero que aquel terreno estaba minado. Su curiosidad  hizo hincar de rodillas asomando el rostro aquel agujero en cuestión. Luego que su vista se acostumbró aquella obscuridad natural  de un subterráneo, pudo darse cuenta de lo que era aquello. A sus ojos apareció una cueva amplia y bien trazada en forma de cripta que parecía haber estado habitada.

La profundidad visual era corta, por lo que el caballero se decidió a penetrar en ella, investigando aquel sitio. Se halló en una bóveda, de contracción natural como de unos seis u ocho pies en cuadro. A la izquierda llamó su atención un tenue resplandor que no era de la luz del día. Además, allí no había ninguna ventana ni resquicio por donde pudiese penetrar. Al mismo tiempo percibió cierta fragancia que no era producida por las flores y hierbas del lugar, nunca había llegado a su olfato un aroma tan agradable y embriagador que, obrando sobre el cerebro, producía cierto bienestar en el individuo. Nuestro caballero experimentó una emoción dulcísima, como si respirase otra atmosfera distinta de la que se respira en la tierra. Saliendo de tal extraño éxtasis, se aproximó hacia la parte de la izquierda, de donde procedía el tenue resplandor.

Allí adherida al muro, había una tosca puerta como la que sirve para cerrar un armario. Curioso de ver lo que se encerraba allí, introdujo la punta de su daga por la unión del cierre haciendo que esta se abriese.  Quedando el caballero yerto. Aquel resplandor, más intenso como el de un gran foco de luz, le deslumbró. Lleno de temor, pues desde luego comprendió que allí se obraba un prodigio sobrenatural, fue aproximándose poco a poco. En el fondo de aquel arca empotrada en el muro, resplandecía una sagrada imagen con reflejos de oro, tenía un hermoso niño entre sus brazos, que parecía sonreír al caballero. Debajo de la peana vio un pergamino amarillento, escrito en latín antiquísimo con caracteres góticos, medio borrado alguno por la humedad y la acción de tiempo. Mosén Ramón se aproximó  al hueco por donde penetraba un rayo de luz del día, y poco práctico en aquel idioma, sólo pudo colegir que aquella sagrada imagen que representaba a la Santísima Virgen había sido depositada allí por sus fieles devotos al ser invadido el país por los árabes, es decir en el 711 de la era de Cristo.

Perplejo quedó aun más el caballero ante aquel prodigio, no sabiendo qué determinación tomar, si dejar la imagen allí o dar parte a la Vilulla, que era el lugar más cercano. Lo primero se oponía a la voluntad de la Virgen; había consentido en que fuera descubierta para recibir de nuevo el culto que antes se le había tributado. Siendo él el instrumento de que se valió

¿Por qué no llevarla en su compañía, haciendo aquel presente a su rey y señor, quien desde luego le tributaria el homenaje debido?

Esto fue lo que decidió después de reflexionarlo muy bien. Se arrodilló ante la divina imagen, hizo una devota oración para que no atribuyese a irreverencia el poner sobre ella sus manos, y sacándola de su nicho sacro, y luego de la gruta, la envolvió en su capa, poniéndola sobre el arzón de su caballo.

Picó enseguida la espuela y prosiguió el venturoso camino con su preciosa carga, comenzando y comenzamos pues la HISTORIA DE LA VIRGEN DE LOS TORNOS y TORNEOS.

“Diz que en Aragón un día,

Disfrutando de licencia,

Por esparcirse, saliose

Mosen Floraz por la selva.

En tal diversión se hallaba

Y en acoso de una fiera

Corriendo montes y valles,

Cuando de Velilla cerca,

Junto a una fuente, el caballo

Entró en el suelo una pierna

Quedó el caballero inmóvil,

Y rápida huyó la cierva,

Y el brindón con grande esfuerzo

Del civanco echose fuera.

Por entre la hundida tierra,

Y vió como de ocho pies

Una bóveda de piedra.

Con la ayuda de su daga

Abrió en el suelo más brecha.

Y penetrando en lo obscuro,

Vió en un testero una puerta.

Ténue luz y gran fragancia

Advierte según se acerca,

Y entre avariento y curioso

Con las tablas forcejea,

Por descubrir el secreto

Que aquel subterráneo encierra,

Hasta que arrancando al cabo

La cerraja por la fuerza

En un altar colocada

Halló una Virgen muy bella

De rodillas el soldado

Atónito cayó al verla,

Embargado sus sentidos

Y su arraigada creencia,

Vivísimos resplandores

Que no sabe quien los presta

Pero que todo el espacio

Con su claridad lo llenan,

Mientras que atónito y mudo

Floraz en silencio reza,

Aspirando los aromas

De jazmines y azucenas

Recobrado Mosén Floraz

Del imprevisto suceso,

Y después de haber pedido

En tal trance a Dios consejo,

A la Imagen abrazóse

Y hombre de valor y esfuerzo,

De la bóveda sacóla

En brevísimos momentos

La puso sobre el brindón

Manso y dócil en extremo.

Considerando que no era modo decente, decoroso ni digno de trasportar a la augusta Señora de los Cielos, pues aun había distancia hasta Pamplona, pensó desde luego en hacer le construyeran una caja de madera, forrada en seda interiormente, donde, con la veneración debida, colocó su precioso hallazgo, para lo cual pensó en dirigirse a Vilulla o Velilla. Pero notó con extrañeza que su caballo, como clavado en tierra, se negaba a dar un paso por más que le clavaba los acicates en los ijares.

Después de una lucha tensa, que duró algunos minutos, mosén Ramón aflojó las riendas. Entonces el caballo partió a galope, dirigiéndose a Daroca  y de allí a Villarreal, donde se detuvo. El primero, sin saber las causas, comprendió que seguía obrando el prodigio, y que una voluntad superior guió los pasos de la cabalgadura. Tres días permaneció en aquella población, mientras terminaban la obra encargada.

Al cuarto salió de Villarreal. Pero allí empezaban los apuros del caballero. Para llegar a la corte de Don Sancho el Mayor tenía que cruzar un extenso territorio, donde los árabes imperaban sin trabas ni obstáculos. Era posible, casi seguro, que algún walí hubiera descubierto su preciosa carga, tomándola por un tesoro, en cuyo caso la sagrada imagen hubiera abandonado su subterráneo de tres siglos para ser destruida. El compromiso era grave. Aquel caballero, recordando lo que había pasado anteriormente, al salir de Villarreal, abandonó las riendas sobre el cuello de su potro, exclamando con fe ardiente: ¡La Santa Señora no guie el camino recto y seguro para mayor gloria de Dios Nuestro Señor y Salvador!

Así sucedió, en efecto. El caballo siguió todos aquellos días que duró sus jornadas senderos excusados por parajes solitarios. Solo se detenía en aquellas aldeas y pueblos pobres abandonados por los moros a los cristianos donde los dejaban vivir en paz y aun, en algunos, seguir las prácticas de su culto. Allí el caballero del rey se cuidaba de su manutención y reposo y del de su caballo.

Por fin, ganaron la frontera de Navarra. Allí nada había que temer. El carácter independiente de aquellos pueblos soberanos en república cristiana, en lucha abierta con sus enemigos los árabes, había triunfado sobre ellos, sacudiendo el yugo islámico de la dominación infame.

Mosén Ramón Floraz llegó a Pamplona y en presencia de toda la corte hizo entrega al rey el valiosísimo regalo, haciendo sucinta relación del medio de que se había valido la santa imagen para ser descubierta, y de las penalidades que tuvo que sufrir en su camino para evitar un encuentro fatal, abandonando su suerte a lo Providencia Divina.

Hubo con tal motivo grandes fiestas en la capital de Navarra, en las que tomó no poca parte el pueblo, que se ha distinguido siempre por amor a la Virgen María.

Don Sancho III Garcés de Pamplona (992-1035) apodado el Mayor o el Grande, le concedió el título de Nuestra Señora de los Reyes, haciendo que la colocasen en su regio oratorio en el sitio que había dejado vacio la imagen de la Blanca por haberla cedido al monasterio de Leyre, en Nájera, a donde D. Sancho trasladó su corte algunos años  más tarde, llevando la imagen en su compañía.

Hácia Villarreal el bruto

Y los amigos y deudos

De Floraz, por su fortuna

Le hacen públicos festejos

Una caja allí le labra

De caoba, nogal y ébano,

Que en lo interior la reviste

De brocado y terciopelos,

Y allí coloca la imagen

Con el feliz pensamiento,

De darla a Sancho el Mayor

Señor y Rey de su Reino.

A Pamplona se dirige

Mosén Floraz, satisfecho

De que el Cristiano Monarca

Ha de recibir su encuentro,

Con finas demostraciones,

Y el más cariñoso afecto.

Y así fue: grades mercedes

Dióle el Rey al caballero,

Cuando con toda su corte

Salió, avisado, hácia el Ebro,

Yendo a Pamplona, Navarra,

Por ver tal recibimiento.

Entró en Pamplona la Imagen

En hombros del alto clero,

Y precedida de músicas,

Y de nobles, y de pueblo,

Y de cruces parroquiales,

Y de tropa y de concejos,

Cerrando la comitiva

Don Sancho, empuñando el cetro.

Llegó a Palacio la Virgen

Y el Rey dando fin al rezo,

Prosternado ante la imagen

Hizole así acatamiento:

Señora, la de mi casa

Seréis desde este momento;

Vos dirigiréis mis pasos;

Vos me prestareis consejo;

Vos daréis fuerza a mi trono

Y fuerza a mis mandamientos,

Y vos, en fin, á mi espíritu

Os lo llevareis al Cielo.

No saldréis más de mi casa

Os lo jura el caballero

Y lo ofrecido, lo mando

A mis hijos y mis nietos.

Después de la muerte de este monarca, y dividido el reino entre sus hijos, tocó a Don Fernando I, Rey de León, (1016 León 1065)  llamado el Magno o el Grande,  Conde de Castilla, el culto de la Virgen que tanto le había recomendado augusto su padre lo llevó en extremo, siendo quizás el monarca que más amo a la Señora de los Tornos, ya de los Reyes.

Desde Nájera la Virgen de los Reyes pasó a Burgos. Entonces ocurrió la batalla de Tamarón Saavedra o de Tamames de tan funestos resultados para el Rey Don Bermudo III Rey de León (1017-1037), pues en ella pereció gloriosamente, por lo que el reino correspondía a la esposa reina de Fernando I, por ser esta hermano del rey caído en llorada batalla.

Así lo reconocieron los leoneses, la aclamaron  a Fernando el Magno Rex Leonis Imperator uniéndose de este modo dos reinos que comenzaban a ser poderosos.

Con tal motivo la sagrada imagen de Nuestra Señora de los Reyes fue trasladada a León, pues era tal la devoción de Fernando el Magno que no sabía orar ante otra imagen pues era la Señora a la que se acogió en su infancia de la mano de su madre la Reina Muniadona de Castilla. Ante ella rezo en compañía del Rey su más insigne hombre Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador. Con la muerte de este Rey la corona se vistió de luto y se eclipsó de pugna entrando  en abierto  conflicto estos reinos. Pasó a Sancho II, primer Rey de Castilla (1038-1072) hasta que fue asesinado en Zamora, viendo como era coronado y proclamado nuevo rey la Sagrada imagen al hermano de monarca abatido, siendo ungido como Alfonso VI, llamado el Bravo (1047-1109) volviendo a Burgos la Señora de los Reyes al oratorio real y presenciando el juramento que el Cid le arrancó ante el pueblo y en Santa Gadea.

Este monarca hizose acompañar desde su llegada al trono por la imagen de la Virgen de los Tornos en todas sus conquistas, tomando el nombre de Virgen de la Batallas entre el populo hispano. Hasta que apoderándose de la ciudad imperial de Toledo, tan ardiente codicia  en el año 1085, la depositó en la Catedral para que recibiera culto en una paz medianera.

Allí el rey Bravo estuvo el tiempo necesario para constituir la ciudad por el fuero que había dado a otras. A todo esto, llamados los almorávides por el emir de Sevilla cuyo reino fue avanzada hacia el límite entre la frontera en pugna.

Salió al encuentro el Rey Don Alfonso VI  en Uclés y  tiempo después la batalla de Zalaca o Sagrajas, (algunos historiadores datan el año de 1086 otros en 1088) junto a Badajoz que dejó amargos recuerdos entre los cristianos y que se conserva como una página heroica y sangrienta de aquel reinado.

Aquel embate de Zalaca hizo creer al rey que había cometido alguna falta grave, y que el cielo le castigaba por ella, pues un monarca es responsable de las vidas que aventura por causa indebida.

El rey habiendo oído esta opinión en público un capellán que le asistía  llamado Marcelo Colino, se atrevió a decirle: Señor, aquí la única falta es que parece que se ha olvidado Vuestra Alteza de Nuestra Señora de la Batallas, a quien dejasteis en Toledo. Cuando tenía capilla propia en el campamento y recibía el culto del soldado, vencíamos en todas partes aunque el enemigo nos doblase el número, hoy llevando nosotros esa ventaja, en todas partes somos vencidos.

Al rey aturdido y consternado le pareció lógica la oportuna recomendación del Capellán Real. El rey dispone y ordena, sea traída Nuestra Señora de la Batallas. Don Alfonso que esperaba a su amada Señora de mil victorias en sus bravuras, ahora frente a los campos de Córdoba para vencer junto a la Reina de los Batalladores.

En Palacios  y entre Reyes

Estuvo por mucho tiempo,

Como abogada y Patrona

De la Real Familia  y Reino.

Llevándola en régias tiendas

Los Reyes con santo celo,

A conquistas y batallas

Contra el infiel Sarraceno,

Teniéndola ante los muros

De la ciudad de Toledo,

Los seis años que durára

Aquel memorable cerco,

Hasta que entraron triunfantes

Precedidos de sus tercios

En la Ciudad Imperial

La Virgen y Alfonso Sexto.

A su fin el siglo once

Lentamente iba llegando,

Y en Toledo Don Alfonso

Disfrutaba de su láuro,

Dándole culto a la Virgen

Que afanada era en milagros,

Cuando ocurriósele un día

Del moro entrar por el campo

Añafiles y trompetas

Tal propósito anunciaron

Y de la Imperial Toledo

En las torres y en los altos,

Agitábanse banderas

Del ejército cristiano

Cada sol que se ocultaba,

Y cada que iba asomando

Engrosaba aquellas filas

De contingentes Navarros,

De Alaveses, Vizcainos,

Y de fuertes Guipuzcoanos,

De Aragoneses y Ebreños,

Y de viejos Castellanos

Reunido tan grande ejercito,

Don Sancho montó a caballo

Y al frente de sus legiones

Presentóse tan bizarro,

Que del pueblo y la nobleza

Grito salió de entusiasmo

Que retumbó en la ciudad

Y fue a perderse en el llano

El eco, se repetía

¡Viva! ¡viva! ¡Sancho el Bravo!

Partió el Rey, y con su ejercito

Del moro entró por el campo,

Más a las pocas jornadas,

Y al avanzar por el lado

De Consuegra, el Sarraceno,

Logró un triunfo no mediano.

Azares son de la guerra

Tras victorias descalabros,

Y repuesto de tal perdida,

Para alentar al soldado,

Mandó que hacia Extremadura

Fuesen los tercios marchando

En busca del enemigo

Que iba a Badajoz ufano.

Muy cerca de esta ciudad

Ambos Reyes se encontraron,

Cubriendo valles y montes

Perros moros, y cristianos.

Al frente de sus legiones

Se colocó el Rey Don Sancho,

Y tirando de la espada

Que nombre le dio el Bravo,

Gritó de cólera hermoso

Con los ojos centellando:

Síganme los Alaveses

Y los tercios Castellanos,

Los vizcaínos y Ebreños,

Los valientes Guipuzcuanos,

Los no ménos de Aragón

Y los ínclitos Navarros,

Y a la voz de cierra España

Por nuestro Dios y Santiago,

Que el desastre de Consuegra

Este sol mire vengado.

Y es sabido que aquel día Don Sancho

De arrojo y temeridad

Al frente de los cristianos

Que hicieron también destrozos

En los moros y su campo

Pero que al fin de la jornada

Y hallándose fatigado

Y sin esfuerzos el Rey

Que recibiera el contrario

Tuvo al fin que retirarse

Hacia sus tiendas Don Sancho

Noche fue aquella cruel

Para el Rey, que afinojado

En su tienda con su Corte,

De Dios imploraba amparo.

Un súbito pensamiento

Vino a su mente rodando

Y con acento resuelto

Y con semblante inspirado

Marcelo Colino exclama,

Pronto a Toledo, a caballo,

Mi Virgen, venga mi Virgen

Perdón, Señora os demando

Si olvidé vuestros favores

Y desprecié vuestro amparo

Y cayendo de rodillas,

So el pecho cruzó las manos.

 

No dice la leyenda si los vecinos de Velilla de Jiloca supieron lo que pasaba con la Virgen de los Tornos, ni si reclamaron a los navarros, leoneses y castellanos en cuyo poder estuvo la sagrada imagen tantos años.

La reclamación hubiera sido muy justa, nadie con mejor derecho que aquellos a poseer una imagen que había sido suya desde tiempo inmemorial. Poco o nada sabemos del origen de la advocación y de la imagen. Consta eso sí, que por los años 430 recibía veneración reverenciándola en Velilla, habiéndola recibido muchos años antes de un pueblo llamado Tornos, de quien sin duda recibió el nombre, que está situado al margen izquierdo del rio Jiloca, siendo por ello una de las más antiguas imágenes de la Virgen en Hispania.

Ignorase también la época de su traslación a Velilla y las causas que pudieron motivarla.

La imagen ocupaba una capilla en las cercanías del pueblo, donde recibía culto de aquellas sencillas gentes.

Aquel edificio debió ser muy anterior a la fecha en que fue trasladada.

Era su advocación de san Esteban y la Magdalena, representados en dos figuras de talla que adornaban su altar.

Ahora al conmemorase vuestro y nuestro I Milenario de Aparición de la Virgen de los Tornos quiero cerrar esta conferencia dejando aquí con vosotros mi corazón que desde el primer día me postré ante ELLA llevándola en mi corazón permanentemente.

“Gracias, Bendita Madre de los Tornos, por habernos permitido llegar hasta este atril para cantar tus proezas que van desde los Torneos a ser Reina de los Reyes y mejor Señora de nuestras Batallas y Prado donde cerremos nuestros ojos para encontrar la paz en los verdes prados del Eden.

Gracias, Lucero vespertino, Estrella dorada, dulce sueño soterrado en cenáculo de tres siglos, Rosa mística, Casa de Oro, Arca de la Alianza, y Madre Nuestra, suprema expresión de la belleza aquilatada por los siglos, perfecta y bienaventurada, Salve inmortal hecha carne, Letanía hecha repique y luz del Jiloca y del Ebro mejor de nuestros sueños, razón de nuestra fe y Causa de Nuestra Alegría, que con lo mayestático y regio repartes tu gracia a manos llenas. Hace más de un milenio piadosas manos te escondieron, y tu señora como subterráneo sagrado venciste como emperatriz de Cielos y Tierras saliendo a la luz del día para que reyes y emperadores doblaran su rodilla e inclinaran su diestra ante tu inmortal y dorada imagen.  En aquel tiempo Señora sabíamos de tu existencia, soñábamos con tu hermosura, adivinándote y adorándote.

No llegamos hoy a este Milenario ni tarde ni temprano, sino a tiempo. De generación en generación, siempre un prado hermoso en tus ojos verdes, siempre una Esperanza y una misma fe de enamorado. De enamorado que hoy y aquí declara su amor de esta manera emulando en su poesía a mi gran amigo y maestro  J. Caro Romero diciendo con humildad y pobreza:

No sé con qué está más guapa  vuestra reina aragonesa y

Nuestra Patrona Manchega

Si con el manto granate

El de malla o el de perlas

O el de las flores de lis que San Fernando te diera

O el que en oro tan preciado el pueblo aragonés te hiciera

A través de los mil siglos que acompañan a esta Era.

O aquel manto tan sublime que los diezmados Macrohones en gratitud  a su Reina  en el año 17 con pasión te revistieran

O el del Conde la Cañada que en testamento  legara con dragones a tus pies mil coronas y cenefas, con brocados y tisúes que de América trajeran.

O aquella águila imperial que Carlos V enviara desde Alemania su tierra, y ordenara que  a tu espalda a perpetuidad prendieran por  salvar de la  agonía a la gran Emperatriz  que a su virgen se acogiera en una hora funesta.

Bendito Manto glorioso y eterno siempre lo sea  el mejor de nuestros sueños dibujado en nuestros ojos

Para aquel glorioso mayo de coronación y fiesta

No sé con qué está más guapa nuestra Madre aragonesa

 si con saya de volantes

o saya azul de princesa

o saya de eucaristía

o saya como bandera

hecha de las barras heroicas

de vuestra amada bandera

Con medallas y rosarios

El cristal y el mármol sueñan

Con latines en el coro,

Incensarios y navetas.

El alfiler y el espejo

Y el peine con que se peina

Se están preguntando siempre cómo está más guapa Ella, si en camarín en la Mancha

Al que le mira y le reza

O brillando en aquel prado

Una tarde en primavera

O bajando a recibirnos en su paso de sus fiestas

No sé cómo está más guapa nuestra Patrona Manchega, si con su Niño en sus manos,

Y su sonrisa perfecta,

Al candor de su salidas por la calle de la Feria

o ciñendo en su cintura mil  fajines de generarles

por haber ido a mil guerras,

Las Batallas que libraste son épicas historias nuestras

derramando nuestras lagrimas, cuando suena esa tu salve en tu Catedral repleta

Se va un siglo y vienen nueve

pero Ella siempre se queda

Y nosotros preguntando

Con qué está más guapa Ella, los manchegos velillenses y aquellos que siempre la vean

Y nadie sabe decirlo,

Ni aproximarse si quiera

Al concepto, a la medida,  al amor y al teorema,

Que todo lo se pone

Lleva su hermosura impresa.

Y vuelve loca a Velilla

Y a Ciudad Real entera

Que la locura a su lado es locura sin frontera

Y a la Virgen de los Tornos

No hay nadie que no la quiera.

Se va un siglo y viene otro,

Pero Ella siempre se queda,

Y nosotros preguntando y soñando con la Reina

Madre de los velillenses

Un sueño de madreperla

Un sueño de agua del Ebro

De entre varales y cera

Un sueño de amor y gloria, un sueño de cielo y tierra

Un sueño de Don Quijote

Amando a su Dulcinea

Un sueño de avemaria

Dentro del amor que espera

A los pies del rio Jiloca o en los estíos de su vega

Sé que si la sueño yo

Es porque todos la sueñan

Como la soñó Rausell en el camino a Valencia, como la soñó Floraz al sacarla de la cueva y presentarla ante el Rey  y su corte y sus promesas y todos los juramentos que Don Sancho allí le hiciera.

Como la soñó Don Fernando cuando en León la tuviera ante sus días de Rey de Magno y ante su heroica muerte cuando el cielo la viera,

Y Emeterio Echevería cuando él la bendijera aquel miércoles santo de nuestro año  50  en un sueño en primavera

O como la soñó Juan Hervás ciñéndole en su cabeza

Todo el oro de la tierra que los ángeles fundieran, para que el gran Puigdollers el orfebre legendario con su ingenio te tejiera en encaje de rostrillo, en corona inmortal, en zapatos con tacones que Santiago con amor sus  conchitas le cediera, al Príncipe Rey de Reyes que tus manos nos entregas, todo  para aquel mayo áureo que Pablo VI encendiera con la Fe de nuestros Papas que antes a él le precedieran Otogando tu corona con la Bula Pontificia y con su pescador anillo imponiéndolo a la diestra

O como la soñó  Estenaga en sus horas más inciertas, cuando recibió el martirio con la palma  de la gloria que tu hijo prometiera.

Así la soñó Don Basilio que mil  canticos él le hiciera, con sus penas y sus gozos cuando a sus hermanos perdiera enjugando en ese manto las lágrimas de Velilla que el mismo recojiera.

Como la soñó Castellano cuando su rostro te hiciera del moreno de la Mancha con los aires levantinos que impregnaron tu belleza

O Jiménez Manzanares que mil canticos te hiciera con Don Salomón Buitrago en acordes con veneras llenos de Ordenes Militares como Patrona que fueras de las Milicias de Cristo en la Fe de las afueras.

Siendo la Restauradora que plena estás sin mancilla porque así Dios lo quisiera, uniendo en nombre del Trono a nuestras gloriosas Castillas. Dejando ante tu imagen bella el cetro de nuestra patria por los austrias y borgoñas, trastámaras, y capetos, por saboyas y borbones y de los reyes carlistas.

La soñó el maestro Valdés con un himno que resuena en todos los corazones de nuestra patria manchega, con Cristina de Arteaga que su sabiduría te hiciera los versos más inmortales a la del Prado morena.

Como en sus sueños la vio Don Aurelio Gómez-Rico que tanto la enriqueciera, al lado de Carlos Vázquez y cien injurias sufriera cuando fue Hermano Mayor, por las lenguas maldicientes al terminar la contienda. Y Andrade la revistió de una ventana señera, donde sus hijos se asoman para contarles sus penas bajo la luz de la luna y mil estrellas supremas.

Y Don José Ballesteros que nos hizo enardecer  y soñarla entre el dolor como Madre y Enfermera y que allá en el cielo eterno con sus manos nos espera en esa Caravana Blanca Eterna del amor más infinito que el llevó como bandera.

La soñaron nuestros padres ante sus horas postreras, aquel Miércoles de Bondad de Consuelos sin tristezas, y aquel 28 de junio cuando ella se fue de mi vera, para que Emilio y María, la Madre de Dios le diera, sus manos en el cielo eterno y ahora están a su diestra.

Más cuando la soñó Balcázar que en las puertas de Velilla aquel ilustre se perdiera o cuando Don Julián Alonso tu Divina  imagen viera, con su gloriosa Fe y su Ciencia se fundieran, que en épicos versos te cantó tu Historia que ya tan nuestra.  

Con ímpetu y solemnidad aquel Cronista Oficial en tu Casa te ofreciera, en perpetua pleitesía la sagrada unión del tiempo que aquel historiador escribiera, en mil palmos de aleluyas y venturas del pasado que en el hoy se hacen frontera.

Se va un siglo y viene otro, pero Ella siempre se queda, que alumbró hace dos mil años al Señor de tez morena, aquel niño que era ayer y ahora es Señor de  los Torneos y Emperador de Emperadores, Rey de Reyes y Batallas que un Prado hecho Calvario un Viernes Santo muriera. Y parece que fue ayer el parto de la Azucena

Y ya en el 2013 con mil años con solera, que la lengua no se cansa de proclamar Tu belleza,

Sigo diciendo lo mismo,

Lo que otros antes dijeran y lo que dirán también

Los que mañana la vean: !No se con que está más guapa Nuestra Patrona Manchega!”

Liberto López de la Franca

CONFERENCIA MAGISTRAL “LA GUERRA CIVIL EN CIUDAD REAL 1936-1939”

Señoras y señores:

“NO SON LOS PROFETAS DE MI PARTIDO Y  DE MI ESCUELA, NO ES UN VIDENTE COMO DONOSO, NO ES UN VIDENTE COMO MAISTRE EL QUE ANUNCIA LA CATASTROFE; ES UN POETA ESCÉPTICO, UN POETA QUE LLEVABA TODAS LAS IRAS SEMITAS INFILTRADAS EN SU ALMA, Y QUE LAS DERRAMÓ EN SUS VERSOS MARAVILLOSOS, DE FORMA HELÉNICA: ENRIQUE HEINE, QUE EN UNA PAGINA CANDENTE, MARAVILLOSA, HABLANDO PRECISAMENTE DE LOS DISCÍPULOS DE KANT, DE LOS PARTIDARIOS DE LA RAZON PURA, DECÍA: “VIENEN TIEMPOS ROJOS Y ATEOS; EL QUE HAYA DE ESCRIBIR EL NUEVO APOCALIPSIS TENDRÁ QUE BUSCAR NUEVOS ANIMALES SIMBOLICOS, PORQUE YA NO SIRVEN LOS ANTIGUOS PARA REPRESENTAR LAS VISIONES QUE SE PREPARAN”. REIROS HOY DEL POETA, PERO CREED QUE LO QUE SE HA CUMPLIDO EN EL ORDEN DE LAS IDEAS, SE REALIZARÁ FATALMENTE EN EL ORDEN DE LOS HECHOS, PORQUE LAS IDEAS PRECEDEN A LA ACCIÓN, COMO EL RELÁMPAGO AL TRUENO. CUANDO OIGAIS UN ESTAMPIDO COMO NO SE HAYA OIDO OTRO EN LA HISTORIA; CUANDO VEAIS QUE LAS AGUILAS CAEN MUERTAS DESDE LAS ALTURAS DE LOS AIRES Y QUE LOS LEONES DE LOS DESIERTOS BAJAN LA COLA Y SE RECUGIAN EN SUS ANTROS, SABED QUE HA LLEGADO UNA REVOLUCIÓN, ANTE LA CUAL SERÁ IDILIO LA REVOLUCIÓN FRANCESA.”

Vázquez de Mella

“YO NO PUEDO ACEPTAR HONRADAMENTE, PORQUE MI LEALTAD A LA RÉPUBLICA ES TOTAL –ABSOLUTA- Y POR LO TANTO DEFENDERÉ SIEMPRE HASTA LA MUERTE A TODOS SUS GOBIERNOS… PENSAD SIEMPRE COMO YO, POR ENCIMA DE TODO ESPAÑA Y LLEGAREIS A AMAR COMO YO A LA REPUBLICA, PORQUE SOLO EN ELLA ESTÁ LA SALVACIÓN DE ESPAÑA”

General José Fernández de Villa-Abrille. Burgos, 1933

INTROITO

Señoras, señores van a ser ustedes testigos en primicia de una ponencia que fácilmente puede catalogarse como “única e irrepetible” acerca de la guerra civil española en Ciudad Real. Hacer una revisión histórica setenta y ocho años después del inicio de la revolución, no ha sido fácil para este joven conferenciante, que, tras largos años de complicada investigación, hoy hace posible este sueño albergado desde el año 1986. Cuantos datos que aquí aporte, han sido rescatados a través de distintos cauces; entrevistas recogidas en cintas magnetofónicas, investigación constante en vías de archivos, bibliotecas, hemerotecas y sobre todo en fuentes  particulares.

Pero es un deber sagrado en aras a la verdad, destacar que, cuantos documentos gráficos se proyecten aquí en esta sala durante mi conferencia, han sido salvados no solo del olvido, sino de su total y definitiva destrucción.

Por primera vez, tendrán el privilegio de ser testigos -para dar valor al tiempo a través del imperio de la de la imagen que es su esencia la fotografía- de la proyección de documentos que cambiaran desde ahora decidida y decisivamente, aspectos hasta hoy nada conocidos de nuestra guerra civil en Ciudad Real capital.

Reconozco abiertamente que desde 1986, han sido tres veces las que comencé el presente proyecto de investigación y decidí abandonarlo decepcionado una y otra vez, pues era cuanto menos dolorosísimo. ¿El porqué? Muy fácil, problemas de conciencia, al sondear en la historia reciente, hacían de este trabajo “una pesada carga y onerosa” en la responsabilidad, al encontrarme inmerso, ante realidades tan sumamente abrumadoras como “delicadas en extremo” que rozaba en la textura de la tragedia humana. Llegar a saber por ejemplo “quien mató a quien” durante el periodo de la terrorífica violencia izquierdista dada en Ciudad Real desde 1936 a 1939. Así como a la inversa durante la angustiosa violencia represiva de la posguerra. No hace falta decir a nuestros asistentes, como temblaba mi alma, al ir desgranando, hechos, encubridores, actores –intelectuales y materiales- de las muertes acaecidas durante esta lamentable etapa de nuestra historia contemporánea.

Para puntualizar más los datos haciéndolos rigurosos en extremo, puse en pie un estudio solvente al 100% con en lista exhaustiva de “Asesinados en Ciudad Real capital bajo el gobierno del Frente Popular, acaecido desde  julio 1936  a marzo de 1939. Así como lista paralela de ejecutados  [1] en Ciudad Real capital y con residencia en la misma, en los cuales pesaban responsabilidades políticas y criminales –materiales o intelectuales por inducción- durante el periodo de julio de 1936 a marzo de 1939. Procesados todos  Judicialmente como “Criminales de Guerra”, previa instrucción jurídica de sumario y Consejo de Guerra  desde abril de 1939 al mes de agosto de 1944, bajo el gobierno del Generalísimo de los Ejércitos Nacionales Francisco Franco Bahamonde.

Todos estos datos, arrojan cifras escalofriantes, las fuentes manejadas fueron muy diversas, por citar algunas; Libro de Caídos por Dios y por España”, cuyos ejemplares originales conservo en mi archivo personal. Registro civil de Ciudad Real  libros desde 1936 a 1944. Visualización de todas las lapidas conmemorativas existentes entonces, muchas de ellas destruidas con la nefasta Ley de la Memoria Histórica, así como las sepulturas  y nichos del Cementerio Municipal de Ntra. Señora del Prado de Ciudad Real,  y un sin fin de vías más, que se abrían ante mi largo recorrido de investigación, que en su mayoría fueron recatadas por la fotografía.

Bien, antes de entrar en materia creía justo y apropiado exponer, que este minucioso trabajo en el que hay miles de horas de investigación, momentos de dolor, de afectos, de incomprensiones, de pasión, de odios, a los que asistí siempre impávido y con el único fin de hacer resplandecer la verdad, respecto a los acontecimientos vividos de nuestra última guerra fratricida.

He querido ser lo más fiel a los hechos, y aquí y ahora los narro muy fiel a lo que yo he estudiado, examinado y encontrado con respeto a quienes lucharon y cayeron por grandes ideales en los dos bandos que los enfrentaron heroicamente y cobardemente.

PRE GUERRA

“YO AFIRMO, Y LA HISTORIA ME DARÁ LA RAZÓN, QUE EL SEGUNDO PAIS CON DICTADURA PROLETARIA EN EUROPA SERA CIERTAMENTE ESPAÑA”

Lenin

“SI GANAN LAS DERECHAS, TENDREMOS QUE IR A LA GUERRA CIVIL”

Largo Caballero

Para comprender la guerra civil española de 1936, es muy necesario conocer antes sus dramáticos precedentes. Viendo éstos –que constan con fidelidad en la prensa y escritos de intelectuales de la época-, hay que meditar  las amargas palabras de aquel republicano duro, Pi y Margal, al derrumbarse en 1873 la I República: “Entre la dictadura y la anarquía, los pueblos acaban optando por la dictadura”.

El retorno de la monarquía y la elevación al trono de Alfonso XIII, -rey complejo incluso para sus propios biógrafos, pero en definitiva gran rey- trajo a España en parte el principio del fin de su unidad.

Monárquicos y republicanos, liberales y progresistas en un inicio del siglo XX que se empezaba a vislumbrar complicado, y prepararon lo que unos han catalogado como las “dos Españas” y otros como Alcalá Zamora “las tres Españas”. Traicionado Alfonso XIII por la política, exprimido por la iglesia y la aristocracia, burlado por el ejército a quien tanto mimó, pasó injustamente por la historia de España como un Luis XVI sin guillotina, tras el golpe de Estado del 12 al 14 de abril de 1936.

Curiosamente fue muy valorado internacionalmente, pues su labor de mediador y Jefe de Estado neutral en la guerra del 14, -ahora se cumplen 100 años- salvando cientos de vidas humanas por su personal intervención a favor de los potencias beligerantes del conflicto europeo.

La Dictadura de Primo de Rivera, y otros errores del Rey, provocaron la caída y precipitación de la monarquía y el advenimiento por golpe de estado de nuestra II República.

Una vez expulsado de España el Jefe de Estado y Rey de todos los Españoles, fue proclamada la II República Española, siendo elegido Presidente Provisional D. Niceto Alcalá Zamora, el 14 de abril de 1931. Aquí en Ciudad Real, fue su Alcalde electo don Fernando Piñuela Romero, quien proclamo desde el balcón del ayuntamiento capitalino, e izando la bandera tricolor, la República en Ciudad Real.

Para quienes lo desconozcan, nuestro primer Alcalde Republicano, no fue como quiere hacerse creer en la persona de José Maestro San José, como inexplicablemente se ha idealizado por los neosocialitas de la actual sistema plutocracia. El primer Alcalde republicano, de condición Socialista fue Fernando Piñuela Romero, que tras varios meses ejerciendo de primer edil, renunció a la alcaldía al ser elegido Diputado a Cortes Constituyentes tras las municipales de abril de 1931. Ejerció en la guerra como Comisario General de los Ejércitos de Centro y fue ejecutado en Murcia, cuando era Alcalde de esa ciudad, siendo vilmente asesinado por el bando vencedor, tras haber salvado cientos de vidas, entre ellas las del obispo de la diócesis, y salvaguardar el patrimonio entre otras circunstancias y muy particularmente evitó la destrucción de la patrona de Murcia. Conocí siempre de su biografía y protagonismo en nuestra historia general de España por las veces que me hablaron de él, Cecilio López Pastor y Ricardo de la Cierva. Ciudad Real, ni le otorgó calle, ni su fotografía puede hoy ser colocada en la galería de alcaldes de Ciudad Real, tras reiteradas peticiones formales a los alcaldes Nicolás Clavero, Francisco Gil-Ortega y la última en ese cargo Rosa Romero. ! Incomprensible!

Durante la etapa de la II República podemos arrojar datos importantes incluso cuando ocupó la alcaldía en 1934 por parte de las derechas por don Gaspar A. Sánchez Pérez, que en pleno inicio de la guerra civil moriría asesinado en el mes de agosto, pero eso es motivo para otra conferencia sobre la el periodo republicano en la capital de la Mancha.

Centrándonos en nuestro tema, al llegar las elecciones de febrero de 1936, el ambiente  se hacía irrespirable en Ciudad Real y provincia. El Frente Popular no estaba seguro del éxito electoral en la provincia, y la situación se hacía insostenible Las graves circunstancia de la revolución de Asturias hacían temerse lo peor, incluso en todo momento se preveía cualquier conflicto armado insalvable. La iglesia católica había sido perseguida hasta límites insospechados durante esos años. Curiosamente Ciudad Real, que era y es Priorato de las Órdenes Militares, diócesis dependiente entonces de propio Papa, había tenido incluso la amenaza de ser suprimida desde el Estado como Priorato de las Órdenes Militares, al estar estas derogadas a titulo civil en 1931. Es justo decir que el Obispo-Prior de entonces, hombre destacado a nivel internacional, y la figura más sobresaliente del episcopado español, junto con los cardenales Gomá y Tomás, Vidal y Barraquer y el obispo Mateo Múgica, al ser proclamada la República, fue el primer obispo español en adelantarse y  hacer público oficialmente una circular a todo su clero y diocesanos, pidiendo colaboración con el nuevo poder constituido, a pesar de ser Estenaga un ferviente monárquico. No tiene desperdicio parte del texto elaborado por el Dr. Estenaga, escrito  no sin amargura y dolor, pues era un hombre enteramente  admirador del Rey Alfonso XIII, quien le había protegido y promocionado al episcopado, aun en contra de las “reticencias” del felón Nuncio Tedeschini, por tratarse de un “episcopable excesivamente joven”.

El 1 de mayo de 1931, el Cardenal Segura, hizo una pastoral de exaltación a la figura de la monarquía, pastoral por la que fue expulsado –injustamente- de España, por orden del ministro católico Miguel Maura. El amiente a partir de entonces contra la iglesia y sus fieles fue acrecentándose hasta llegar a extremos durísimos; destrucción de obras de arte religiosa, incendios de conventos, iglesias, asesinatos de sacerdotes y violación de derechos fundamentales.

Dando un salto en el tiempo y  repasando los periódicos editados en aquel mes  febrero del 1936, encontramos el siguiente dato de interés publicado el 10 en el Pueblo Manchego; “ El domingo se celebró misa de comunión general por España organizada por las instituciones de A.C de Ciudad real. Este acto revistió una brillantez extraordinaria. Ofició en él el Excmo. Sr. Obispo Prior  que dirigió a los fieles, que llenaban hasta el límite la inmensa nave y las capillas laterales, un vibrante fervorín en el que el “motivo”  que subrayaba los brillantes párrafos en los que habla del deber de los católicos españoles en la hora presente, del deber de patriotas en el momento decisivo de hundir o salvar a España, eran las palabras de “Paz”  y “Amor” .

Es decir que según testigos presenciales, el Dr. Estenaga aclamó que era el tiempo eje de que España se hundiría o se salvaría inevitablemente.

Es decir ya se preveía que la guerra era un hecho.

El asesinato del jefe de la oposición por miembros del gobierno del Frente Popular, hizo estallar la guerra civil.

HABLAN LOS FUSILES

El 18 de julio de 1936, a las 5 de la tarde, el ejército de Marruecos se levanta contra el Gobierno de la Nación. En Ciudad Real, al carecer de guarnición militar y permanecer la Guardia Civil indecisa, no hubo el más mínimo movimiento. La preparación de la sublevación en la capital se llevó a cabo bajo la dirección de Falange. Amadeo Mayor Macias, estaba al frente de su Jefatura.

Desde Madrid fue enviado un hombre de íntima confianza de José Antonio Primo de Rivera, siendo este Fernando Aguinaco Blanco. Su misión; proselitismo y preparar la savia nueva falangista en la Mancha.

Aquí en Ciudad Real, los primeros en recibir noticias confusas del pronunciamiento, fueron los oficiales del gobernador civil de la provincia, Germán Vidal Barreiro, quien convocó urgentisimamente a los jefes líderes políticos y sindicales del Frente Popular en la capital, a una reunión en su despacho. Manuel Romero, de Unión Republicana; Arturo Gómez Lobo, de Izquierda Republicana; Domingo Cepeda, más conocido por “cepedilla”, del Partido Comunista, José Tirado, de la CNT, Francisco Colás R. de la Sierra, Fernando Piñuela Romero, Antonio Cano Murillo, del Partido Socialista; Benigno Cardeñoso de la UGT, -Trabajadores de la Tierra- ; el presidente de la Comisión Gestora Provincial; Francisco Maeso Taravilla, manifestaron su inquebrantable fidelidad al Gobierno fretepopulista. También lo hizo el Coronel de la Guardia Civil Salafranca, garantizando su fidelidad de la pequeña guarnición militar al poder constituido y a la República.

Al medio día del 19 se reunieron en la casa denominada como de Los Corcheros –situada en la calle calatrava 11, esquina con Audiencia- propiedad de los hermanos Mayor Macias, con un grupo armado a las ordenes de Fernando Aguinaco Blanco, con la pretensión de comenzar ya el alzamiento en la capital. Confiados estos que serían secundados por la Guardia Civil. Al intentar las milicias del Frente Popular registrar la casa, fueron recibidas con una descarga que causó heridas a los milicianos Ángel Lapeira y Angel Cepeda. Durante el tiroteo y forcejeo resultó alcanzado en su cráneo fontal y muerto por impacto de proyectil, el íntimo amigo de Jose Antonio Primo de Rivera, Fernando Aguinaco Blanco. El resto de falangistas intentaron huir por tejados colindantes, produciéndose una exagerada persecución seguida de numeroso público asistente.

En el A.H.N. hay un documento Pieza núm.2 Alzamiento Caja 1.031. en el que nos da testimonio el Juez Municipal Juan Ignacio Morales Sánchez Cantalejo, al salir de misa de la Iglesia de la Merced; “fue avisado el declarante por el alguacil del Juzgado ya que estaba actuando como Juez de Instrucción interino de esa capital y su Partido por estar nombrado Juez especial el propietario. Concretamente se me dijo que fuera al Juzgado pues habían avisado que había un hombre muerto en una casa de la calle Calatrava. Personado en el Juzgado se constituyó éste acompañado del Sr. Teniente Fiscal de la Audiencia, del médico Forense y el alguacil de servicio con la asistencia del Secretario propietario. Desde que salimos del edificio de la Audiencia se pudo observar que las milicias rojas estaban rodeando toda la manzana en que se encontraba la citada casa y cuya esquina opuesta cae casi enfrente del edificio de la Audiencia, todos tenían armas cortas y largas y era el primer día que las usaban de forma descubierta. Desde dicho momento y aún antes sentimos muchos disparos que se hacían desde los tejados y azoteas y con gran riesgo para todo el Juzgado y abriéndonos paso entre las filas de hombres y chiquillos armados pudimos llegar a la casa numero 11 de la calle calatrava de esta Capital llamada de los Corcheros perteneciente a la familia de D. Amadeo Mayor que entonces nos dijeron era el Jefe de Falange y estaba detenido. De momento encontramos la casa vacía y procedimos a registrarla sin  encontrar a nadie, al llegar muy cerca de la puerta de entrada había un cadáver de un hombre joven que por documentos y manifestaciones pudimos identificar como perteneciente a D. Fernando Aguinaco que estaba muerto de un tiro. Al salir del corral se vinieron hacia nosotros, por varios tejados que rodeaban la casa, varios muchachos jóvenes que andaban huidos y, perseguidos con saña por los rojos que pretendían cazarlos, se vio claramente que su deseo al ver al Juzgado y a la Guardia Civil era entregarse a nosotros para ampararse y que no les cogieran las milicias. Con ese motivo, al ver a estos chicos que venían hacia nosotros en esa dirección  y desde varios tejados nos hicieron gran  numero de descargas de armas de fuego de todas clases  teniendo la necesidad de arrojarnos al suelo, y arrastrándonos, volver a la esquina del corral. No obstante, la mayor parte de los muchachos huidos llegaron a nosotros afortunadamente sin ser heridos, recordando entre ellos algún Ruyra, a Ruiz, Cambronero y algún otro que no recuerdo. Al poco rato se personaron dos hermanos del dueño de la casa y no pudimos salir de ésta ni evacuar a los detenidos por miedo a represalias de las turbas hasta cerca de las cinco de la tarde después de haber realizado las diligencias propias del caso”.

La Guardia Civil, se inhibió en este conato de levantamiento, prestándose a la detención de Amadeo, Mateo e Isidoro Mayor, José Ruiz Cuevas, Juan Cambronero Polo, así como Manuel Ruyra Ruescas que fueron interceptados en la propia casa. Jesús López Prado y Manuel García Valencia en viviendas contiguas donde habían buscado salvaguardarse de la afrenta.

Una vez sofocado el intento de conato de levantamiento, la primera obsesión y error del Gobernador Civil es trasladar la Guardia Civil a Madrid. Vidal Barreiro recelaba y mucho de la “lealtad” de la Benemérita. Con la salida y traslado de la Guardia Civil se hizo un vacío de poder en nuestra capital. Las milicias locales se hicieron únicas garantes de la seguridad y “orden” en la capital. Los abusos y desmanes de lesa humanidad eran constantes desde el mes de julio hasta que el sustituto de Vidal Barreiro el nuevo Gobernador Civil Serrano Romero, en base del decreto de 27 de diciembre de 1936 procedió a su parcial disolución por el bien del orden y mantenimiento  general de la autoridad gubernamental.

TIEMPOS DEL TERROR ROJO

Desde  el 20 de julio al 31 de diciembre de 1936, el poder del miedo estuvo asentado en nuestra capital. Ciudad Real vivía en plena guerra bajo el mayor de los terrores conocidos en toda su historia, los acontecimientos se desarrollaron de manera muy similar al resto de la zona republicana. Pero con circunstancias especiales la diferenciaban de las demás capitales de provincia del estado republicano. Puede decirse que el elevado número de crímenes  y muertes violentas habidas fueros efectuadas durante los meses de agosto a diciembre de 1936. Estos horribles crímenes vinieron precedidos de medidas de extorsión económica despidos laborales, persecución, y una amplia serie de acciones que escaparon a la justicia y que hicieron vivir a los ciudadrealeños, tachados de enemigos del régimen republicano, de una manera altamente angustiosa y asfixiante, y no solo durante los cinco meses de represión durísima y desbocada por parte del Frente Popular.

Por lo tanto el punto más álgido fue alcanzado entre agosto y diciembre. Como nota histórica anecdótica, por decreto dejó de denominarse Ciudad Real, para pasar a llamarse Ciudad Libre, tanto institucionalmente como socialmente.

Dueñas absolutas de Ciudad Real las milicias del Frente Popular, sus abusos e injusticias eran constantes y continuas.  Los detenidos eran a cientos, ingresados en la Prisión Provincial o el la Checa del Seminario o de las Dominicas sin formación de causa. En nuestra capital, eran llevados primeramente a la Checa, tristemente por su torturas y tratos vejatorios  que de administraban en ellas. Tras prestar declaración eran sacados de ellas por la puerta trasera, de noche, y conducidos a los cementerios o lugares habilitados para dar muerte, siendo allí asesinados de manera vil. En casos concretos –la mayoría- recibían torturas como el caso de Miguel Sánchez Nieto, que le fueron cortados los brazos con un hacha y arrojado vivo al pozo de Carrión. En otras ocasiones los cadáveres aparecían con el cráneo destrozado, siendo casi imposible su identificación. Puede verse incluso en el Boletín Oficial de la Provincia, la cantidad de edictos  de distintos Juzgados para esclarecer esos asesinatos, los cuales ninguno de ellos  prosperó durante 1936-1939. Igualmente en la Gaceta Oficial de la República  se hacía eco de los mismos

Los crímenes se efectuaban normalmente en solitario. Se reunía un importante grupo, como es el caso de la matanza de 39 alcazareños asesinados en Ciudad Real, a su entrada, el 9 de agosto. Pueden constatarse casos de asesinatos de padres e hijos en un mismo fusilamiento.

Aclamo aquí, que, el mero hecho de portar un santo rosario era motivo de fusilamiento inmediato. Incluso el neto revanchismo personal hizo estragos. Figurar en un fichero como militante de cualquier partido no afín al Frente Popular, ser propietario, llevar habito talar –sotana- o el caso más extremo darse de baja en periódico incautado –antes católico y conservador como El Pueblo Manchego era motivo de ser candidato al triste y tragico “paseo”. Esto fue el detonante de una de las primeras víctimas civiles en Ciudad Real, como fue el sastre Daniel Burgos Grande –Jefe de Requeté- siendo asesinado el 1 de agosto de 1936. Detenido en el local de la Cruz Roja  el 31 de julio, fue asesinado al día siguiente. El día 27 el Pueblo Manchego publicaba  en primera página; “Desde el Frente Popular por necesidades imperiosas del momento, se hizo cargo de encauzar y dirigir el derrotero de El Pueblo Manchego, hemos registrado dos únicas bajas en la suscripción del mismo, que por tales y únicas nos complacemos en consignar. Son las siguientes:

1º. Don Manuel Tolsada (sin ser griego nos recuerda algo de su alfabeto: “Alpha”):

2º. Don Daniel Burgos (Suponemos que este formará parte de los “burgos podridos” a que se refirió, tiempo ha, el señor Azaña”.

Lo ponemos en conocimiento de nuestros lectores para que encabecen el “cuadro de honor” de los que se vayan destacando en el acatamiento al Régimen legal”.

El señor Tolsada por indicación de su hermano Francisco, comprendió el alto riesgo que corría innecesariamente su vida tras encabezar el cuadro de honor del diario capitalino, rectificando a tiempo, lo que permitió salvar su vida.

Daniel Burgos no transigió siendo detenido y llevado a la Ckeca del Seminario. Tras ser puesto en libertad –fingida por el Comité- fue tiroteado por la espalda al descender las escaleras del interior Seminario Conciliar, no llegando ni siquiera a salir vivo del edificio.

Los crímenes efectuados en Ciudad Real se realizaron en distintos lugares. Durante el mes de julio por ejemplo fueron improvisados, incluso forzados o de ocasión como el caso de los jóvenes seminaristas claretianos, que,  mientras eran conducidos por la fuerza a Madrid, los milicianos hicieron irrumpir el destino de la marcha de tren, haciéndolos bajar al andén de la estación de ferroviaria de Fernán Caballero, y allí mismo fueron fusilados. En el mes de agosto – día 15- fueron fusilados Tomás Segura Ávila y Fernando Segura Bermúdez,  en la misma puerta de Toledo.

Las tapias del cementerio capitalino –laterales- fueron escenario de la mayoría de las muertes en la capital, como es el caso del diputado a Cortes José María de Mateo La Iglesia, asesinado el 20 de agosto de 1936. El 22 de agosto asesinaban de forma alevosa y cobarde al prestigiosísimo promesa  de la medicina española Dr. Luis Cilleruelo González.  El 29 de ese mismo mes era asesinado el anciano médico Manuel Messia de la Cerda y el conocido periodista y director del diario Vida Manchega José Recio Rodero. En el mes de septiembre se elige optativamente el puente Alarcos, siendo asesinados un grupo el día 12 y otro el 18. El pueblo de Valverde protestó ante el Comité, por lo que el escenario del crimen fue trasladado al cementerio de Carrión.

Mucho se ha escrito incluso hablado del famoso “Pozo de Carrión”. Pozo de noria que había quedado dentro del mismo cementerio en su ampliación efectuada unas décadas antes del estallido de la guerra civil. Según testimonio del alcalde de dicha población al fiscal de la Causa General, en 1943 no se había podido exhumar los cadáveres existentes hasta la fecha en el interior del pozo. “por ser de bastante profundidad calculándose habrá unos 600 cadáveres, ignorándose la mayor parte de ellos su vecindad” [2]

Esta cifra a mi entender es demasiado elevada y fantasiosa. Veamos.

Las primeras inmolaciones que se hicieron por el pelotón de ejecución del Frente Popular de Ciudad Real, en las que intervinieron miembros natos del Comité de Sangre [3] se hicieron al borde exterior del pozo-noria. Algunas víctimas eran arrojadas vivas, incluso el caso de Miguel Sánchez Nieto (conocido por el cacique) a quien un miliciano cortó los brazos a golpe de hacha, para después empujarlo vivo a la noria-pozo, arrojando a su fondo piedras de gran tamaño, y luego cal viva. Este ilustre ciudadrealeño fue el último arrojado al trágico pozo el 14 de diciembre. Al parecer fue cubierto de victimas, y el hedor que desprendía  no permitía fácilmente acercarse al mismo por lo que se procedido a fusilar en  el exterior del cementerio, siendo enterrados los cuerpos en tres fosas comunes, reducidas hoy en el lateral derecho, inmediatamente situadas a la entrada del  cementerio. El lugar hoy está  cubierto con sencilla y amplísima lapida abierta por su centro y abriendo en sí una sencilla cruz. De esas fosas fueron exhumadas en abril de 1939 gran cantidad de cuerpos los restos de los fusilados  en el fatídico y tenebroso 15-17 de diciembre de 1936. Dándose casos aislados como el lugar del crimen del Obispo-Prior de las Órdenes Militares Españolas Mons. Narciso de Estenaga y Echevarria y su fiel capellán Julio Melgar, siendo inmolados previo martirio en “El Piélago” lugar por cierto hundido y escondido, que les garantizaba poder hacer el linchamiento con más libertad y complicaciones aquel 22 de agosto de 1936.

Aquella Ciudad Real enloqueció solapando el crimen bajo la autoridad de la república, por el indeseable procedimiento de LIQUIDAR FÍSICAMENTE a los que consideraban enemigos de la República y del Frente Popular; derechistas, militares, clero regular y secular, banqueros, terratenientes, propietarios, funcionarios, etc. Fueron exterminados en similitud de circunstancia que los judíos, cientos de seres humanos cuya única culpa era tener ideas religiosas, no defender ideales del Frente Popular o, simplemente, estar en el punto de mira de venganzas personales, de ajustes de cuentas, débitos, o envidias vecinales. Las pasiones republicanas estaban demandadas y las autoridades no impidieron nada. Las autodenominadas fuerzas progresistas con el respaldo directo de los aparatos del Estado y el apoyo o silencio de los que habían sido erigidos en referentes morales de la sociedad, fueron actores y encubridores de  cientos de crímenes en esta extensa provincia de Ciudad Real. La España republicana se convirtió en estado totalitario que estableció una red de campos de concentración –Checas- que pulverizó cualquier tipo de garantía legal y que difuminó arbitrariamente las líneas del derecho penal, que se sostenía sobre la máxima de que sectores enteros de la nación debían ser exterminados y que publicó resueltamente su decisión de sustentarse sobre el terror de masas. Es representativo y sobradamente conocido el papel de la socialista Margarita Nelken que afirmaba a unos días del estallido de la guerra; “No basta para darnos garantías con –liquidar a los enemigos que ocupan cargos en los ministerios- . Para tener esas garantías indispensables, para que nuestros combatientes del frente se sientan las espaldas protegidas a retaguardia, para que no tengan que temer que se les apuñala por detrás, es preciso ir al fondo del asunto y encararse con la verdad; esto es , saber y decir quiénes tuvieron la responsabilidad de que los traidores pudieran traicionar; quienes por su incapacidad para obrar como verdaderos republicanos  -por muy republicanos que fuesen- demostraron no tener capacidad para defender hoy la República.”

Estadística de las muertes según mis estudios

Oficios:

Militares: 8

Diputados a Cortes: 2

Ex Alcaldes: 1

Albañiles: 1

Abogados: 11

Estudiantes: 16

Banqueros: 2

Industriales: 10

Propietarios: 3

Periodistas: 4  (de ellos fueron asesinados los dos directores de los periódicos de la Capital; Manuel Noblejas Higueras y José Recio Rodero)

Comerciantes: 4

Médicos: 4

Practicante: 1

Funcionarios: 8

Jueces: 1

Joyeros: 1

Peluqueros: 1

Delineantes: 1

Farmacéuticos: 1

Mozo de farmacia: 1

Carpintero 1

Duques: 1

Condes: 1

Marqueses: 1

Sastres: 1

Estanquero: 1

Por meses;

Julio  18.

Agosto 34

Septiembre 39

Octubre 14

Noviembre 11

Diciembre 20.

Total de víctimas comprobados fehacientemente a la baja; 150 civiles. Sumadas con las eclesiásticas: 210

Persecución Religiosa

En la historia contemporánea de Europa no existe un caso tan  sobrecogedor como la Persecución Religiosa habida en España desde 1936 a 1939. No hay precedentes que nos den reflejo de tanta crueldad y vehemencia para hacer desaparecer a la iglesia católica de España,  13 obispos y  miles y miles de  religiosos asesinados son motivo suficiente para reflexionar.

Me pregunto yo: ¿Rechazaban a los ministros por causa de Jesús de Nazaret, o rechazaban a Jesús a causa de sus ministros? Para mí la primera hipótesis es claramente halagadora incluso cierta, pero la segunda también es posible, y si la rechazáramos tendríamos algo de irreales, fariseos o desatentos con la verdad.

Sin duda fue el odio hacia la institución eclesiástica anidado desde décadas,  en profundos abusos, desmanes, esclavitud, explotación obrera, inclemencias, caciquismos exacerbados o desaforados, riquezas materiales amparadas por nuestra “Santa Madre la Iglesia”, que crearon pobreza y falta de credibilidad y descontento hacia la clerecía y un caldo de cultivo propicio para el anticrericalismo.  El sempiterno problema de la pobreza, la cultura, las clases obreras marginadas de todo bienestar, la iglesia manteniendo en ocasiones silencio y encubrimiento de estas actuaciones injustas socialmente, lo que generó sin más una guerra civil de consecuencias inconmensurables.

En el caso concreto de Ciudad Real los Obispo-Priores habían hecho una labor extraordinariamente social, chocante en parte con otros prelados de mentalidad muy conservadora y reaccionaria en otras diócesis. El caso del obispo Gandasegui, hombre popular y cercano, así como su sucesor Mons. Irastorza se destacaron por su labor de compromiso social en sintonía con la doctrina del papa León XIII.

Pero en plena virulencia pre revolucionaria y del conflicto bélico, ocupaba el sillón Prioral-Episcopal el Dr. Narciso de Estenaga y Echevarría, sabio varón de la Iglesia, reputado historiador, orador admirado tanto por políticos liberales como conservadores. Eran valedores y defensores de su perfil intelectual Ramiro de Maeztu (el hombre más culto de la España del 36) Cotarelo Mori, Marañon, Ortega, García Sanchíz y el mismo Presidente de la República Española Niceto Alcalá Zamora así como  Indalecio Prieto.

Nada de ello impidió que miembros destacados del Gobierno del Frente Popular en Ciudad Real, ordenaran su eliminación física.

Previamente a ello fue arrojado de su Palacio Prioral manteniendo una postura serena, contundente,  acertado y valiente forcejeo con los revolucionarios, de gran autoridad moral.  Hasta ser expulsado casi por la fuerza de su propia casa. Provisionalmente estuvo hospedado en una pensión frente al Palacio, hasta que el banquero capitalino Saturnino S. Izquierdo, se personó en la misma, rogando al Obispo-Prior de Ciudad Real, aceptara su casa como la suya,  -después éste sería también asesinado pagando con su propia vida por dar refugio al Obispo-Prior- .

Desde el 8  al 22 de agosto pasó sus días en la casona de los Sánchez Izquierdo, situada en la calle del Camarín. De allí fue sacado para ser conducido a ocho kilómetros, y previo martirio, fue asesinado.

Podría dar detalles de todo este crimen con precisión, más aun tras mis casi veinte años de permanente investigación, pero solamente  aportaré  un dato como botón de muestra del odio que llego a masticarse en el ambiente revolucionario. Manuel Romero Sánchez Herrera en su libro “Durandín estampas de la guerra civil” nos dice en su página 74; “El numero de víctimas en aquellos días se producían a docenas, a cientos, rematados todos con un tiro en la nuca. No había entierro, ni permiso o autorización para dar sepultura particular por los familiares. Una fosa común para todos los cadáveres: una gran zanja amparaba hombres, mujeres y jóvenes. A veces no daba tiempo, ni el lugar lo permitía, llevar los cadáveres al cementerio, en cuyo caso existían pozos de huerta más o menos cercanos al lugar del crimen, se dedicaba de sepultura”, “Inesperadamente   irrumpieron en el zaguán cuatro milicianos jóvenes que habían visitado el depósito; su atuendo caracterizado por pañuelo de colores a la cabeza, pregonaba pertenecer a la C. N. T. Uno de ellos, fuerte, bruto de aspecto, miró con desprecio a los sanitarios y dijo:

-Como esos que están en el depósito tienen que estar todos los señoriítos; no siento más que no me habéis dejado pisotear la tripa del obispo y otros más.”

Podrán darse cuenta de la situación de extrema violencia y terror a la que fue sometida Ciudad Real.

Pero es aun más interesante el dato encontrado por mi y por casualidad en un periódico de tirada nacional extranjero, me refiero al Diario de Lisboa, que en su edición del día 8 de septiembre de 1936, publicó un periodista lo siguiente; “ … en Fernán Caballero, creo que así se llamaba el lugar de la monstruosa tragedia que voy a referir, subió al tren un numeroso grupo de milicianos armados con escopetas de caza. Yo no sé lo que pasó entonces. Una bruma sangrienta anubla mi cerebro cuando quiero referir este episodio de la guerra civil española. Que, como tantos otros, dilaceran la hermosa y antes dulce España.

Los recién llegados y los milicianos de la escolta empezaron a discutir, discusión trascendental de la que pendían catorce vidas.

Los socialistas procuraban disuadir a los asaltantes de sacar del tren a los religiosos. Invocaban el salvoconducto, las órdenes recibidas, la necesidad de proceder al interrogatorio de los presos en Madrid… Sin embargo los otros empeñabanse en hacerles apear. Una mujer vestida de miliciana, harpía monstruosa de esta escena macabra, besaba en un paroxismo sádico a uno de los milicianos, mientras gritaba: “Hay que matarlos…” No puedo describir con fidelidad los momentos  espantosos de esta escena. Recuerdo que Luis Seca, mi compañero de viaje, fijaba sus ojos dilatados por la horrible visión  en la miliciana horrenda que repartía besos suplicando muertes. Vencidos al fin  y temerosos de ser tiroteados, los socialistas de Ciudad Real cedieron. Los religiosos fueron lanzados al andén, y allí mismo, delante de todos: empleados, ferroviarios y pasajeros, sonaron tiros, imprecaciones, gemidos, hurras de alegría, gritos dilacerantes de sufrimientos… Las escopetas descargaron su metralla en medio de clamor estrepitoso de detonaciones y alaridos. Cinco minutos, treinta segundos, no sé… Un silencio imponente y asustador sucedió al ruido de antes. En el suelo yacían catorce cadáveres…”

Uno de ellos quedó con vida y fue curado de urgencia por la hija del Jefe de estación, muriendo luego en Ciudad Real.

Los cadáveres fueron reconocidos por autopsia exterior por el médico Pascual Crespo Campesino, así como sepultados sus cuerpos en el Cementerio de Fernán Caballero. En 1939 fueron trasladados al Cementerio de Ciudad Real,  hasta que en el año 2000 -fecha en la que por indicación e idea de este conferenciante, dada al Postulador de los Mártires-, fueron exhumados los restos para su  reconocimiento e identificación individual al estar mezclados en seis amplias cajas. Gran labor encomendada -por idea personal e inducción y mediación directa mía- al prestigiosísimo científico-forense-criminólogo Doctor D. Luis Frontela Carreras entonces Director del Instituto Universitario de Medicina Legal y CC. Forenses de Sevilla, Presidente de los Forenses Europeos y Coordinador del equipo de 389 forenses que trabajaron en la identificación de las víctimas del 11-M en Madrid.

Fruto del trabajo del doctor Frontela fue el impactante informe culminado el  20 de septiembre de 2000, con casi 300 páginas, y en el que en sus conclusiones definitivas arroja datos que son rigurosamente científicos y determinantes.

A los veinte años de concluida la guerra civil empezaron a promoverse los procesos canónicos diocesanos de Beatificaciones y Canonizaciones, en los grupos religiosos asesinados, jesuitas, claretianos, hermanos de la salle, marianistas, pasionistas.

Mientras el régimen del Generalísimo existía los procesos fueron enviados a Roma, allí permanecieron hasta que Pablo VI, prefirió -equivocadamente- suspenderlos. Pasaron Juan Pablo I, y tras la llegada del Papa que vino del Este, se validaron uno a uno todos estos procesos, por decisión personal suya.

El 1 de octubre de 1989, fecha indudablemente histórica, asistíamos conmovidos en Roma a la solemne beatificación de los Mártires pasionistas de Daimiel. Después vendría la beatificación de los marianistas y operarios, del Obispo-Prior Estenaga, claretianos y muy pronto de los demás en curso.

Todo un ejemplo de agradecimiento de la iglesia a sus más fieles y leales soldados, aun contra el criterio de los nefastos y felones autarcas los obispos-priores de ideas marxistas y baluartes-muñidores de la trasnochada Teología de la Liberación en Ciudad Real, como son Rafael Torija y Antonio Ángel Algora, de trágica memoria para el pueblo de Dios

Esperamos por cierto, después del “apasionado” e intencionado abandono -por parte de la iglesia diocesana de Ciudad Real-, acerca del proceso Romano del obispo mártir Estenaga y compañeros 1976-2014, -conducida bajo el sórdido báculo invisible del lazarillo ciego Vicario General Miguel Esparza y del asesoramiento mediocre e indigno y sin escrúpulos del vicario judicial Bernardo Torres Escudero- podamos ver pronto en los altares, -aunque les pese y les chirrie tal gloria- a nuestro obispo mártir Beato Narciso de Estenaga.

En contra punto a esto desde el año 2000  para no quedar al descubierto la verdad, se ha venido “recuperando” parte de los testimonios de mártires de la iglesia diocesana, en una labor elocuente del prestigioso eclesiástico, canónigo y meritorio Director del Museo Diocesano M. I. Sr. Dr. Don Francisco del Campo Real. Pensamos verdaderamente que, que aun siendo demasiado tarde para ello, se recuperó una mermada parte del martirologio diocesano  en aquella impagable gran labor del Dr. Monseñor José Jiménez Manzanares. Realmente se ha perdido un tiempo precioso y extraordinario para recoger y salvaguardar testimonios y documentos de importancia capital de estos mártires y de la guerra civil y su persecución religiosa, en las a mi entender señaladas cuatro etapas cronológicas de los tres pontificados consiguientes a la guerra civil; desde 1939 a 1947, de 1948 a 1976, y de 1977 a 1999.

Clero martirizado.

-Clero secular.

Obispo: 1

Clero diocesano: 16 de los cuales  canónigos eran 4 y beneficiados 2. Párrocos o adscritos a Parroquias: 9. De este computo téngase en cuenta que cuatro de ellos murieron asesinados en Madrid, uno de ellos en las famosas mundialmente conocidas  7 grandes fosas de Paracuellos de Jarama (Rvdo. Miguel Ruiz Perez).

Capellán de obispo: 1

-Clero regular;

Religiosos marianistas; 6

Religiosos claretianos: 27 de los cuales 17 eran seminaristas. 14 en Ciudad Real  y 3 en Madrid. 9 sacerdotes de los cuales en Ciudad Real fueron inmolados 3 y en Madrid 5. Hº lego tan solo 1 y en Ciudad Real (cementerio de Fernán Caballero).

Religiosos Jesuitas; 4. tres sacerdotes y 1 lego.

Operarios diocesanos; 2 uno en Ciudad Real y el otro en Castellón.

Pasionistas: 2, ambos en Carrión de Calatrava, del grupo de 26.

Total  60 víctimas.

TIEMPOS DE LA JUSTICIA AZUL

El 1 de abril de 1939 expiraba la II República. La posguerra comenzaba a partir de entonces. Los gerifaltes rojos, huyeron fuera de España, solo algunos decidieron quedarse en Ciudad Real. Algunas destacadas jerarquías como Francisco Cepeda, José Serrano Romero, Basilio Maestro San José, José “El Bocatortas”, César Romero Sánchez Herrero fueron prófugosante la inminentes entradas de las tropas de la Revolución Libertadora, eludiendo sus responsabilidades intelectuales y materiales de Crimenes contra la Humanidad.

Esclarecer que hubo también víctimas inocentes entre los vencidos cuando se procedió en las Auditorias de Guerra en los ejecutamientos entre otros me constan que fueron dos; el doctor Pedro Sánchez Piedra, 5-junio-1939 ejecutado en las tapias de los religiosos marianistas y don Enrique Ors Sardina, ejecutado el 27-enero-1940.

La represión llegó de inmediato. De los ejecutados previo proceso penal,  fueron por ejemplo el doctor don Francisco Colás R. De la Sierra, Francisco Maeso Taravilla, Mariano Bartolomé Carrasco mas conocido por “El Bartolillo o el Duende Rojo”, Benigno Cardeñoso de la F.T.T., José Tirado Berenguer, Jesús Menchen Manzanares -sobrino carnal del Deán José Jimenez Manzanares-,  Camila Solis Bellón, Gregoria Erena Tortajada Marin, Milagros Atienza,  Antonio Vargas y el alcalde Calixto Pintor Marín.

Ejecutados de facto y que fueron reconocidos incluso por sus compañeros y correligionarios como verdaderos “criminales de guerra” estaban entre muchos Antonio Maldonado Plaza, Agustín Vacas Moreno, Felipe Terol Lois, Antonio Plaza López y muchos más

Las primeras ejecuciones habidas en Ciudad Real fueron efectuadas la madrugada del 5 de mayo de 1939, previas a indagatorias y Auditorias de Guerra. Siendo ejecutados por miembros del cuerpo de la Guardia Civil, los declarados como “altos criminales de guerra”:

Jesús Alcázar García

Juan Aguilera Álvarez

Mateo Panadero Sánchez

Agustín Vacas Moreno

Antonio Jiménez Moreno y el médico Francisco Colás Ruiz de la Sierra.

El numero de ciudadrealeños ejecutados asciende según mis estudios a 151 desde 1939 a 1944, siendo el último ejecutado fue el famoso Pelayo Tortajada Marín, detenido en la Francia ocupada por la Gestapo y entregado a las autoridades judiciales españolas.

Veamos, en 1939 fueron ejecutados  de mayo a  noviembre 103 sentenciados. El año 1940 son pasados por las armas treinta y dos ciudadrealeños.  En el año 1941 ocho, en 1942  cinco, en 1943 dos y en 1944 uno, ejecutado por garrote vil.

La guerra civil española tocó a su fin, eran tiempos de victorias y derrotas,  El “Cara al sol”  cantaba: “volverán banderas victoriosas, al paso alegre de la paz”, pero no era verdad. Las posguerras son siempre tristes.

Hoy a punto de entrar en el 2014, y cumplirse los 78 años del comienzo de la mayor de las desgracias y tragedias que alcanzó e hirió a nuestra nación, reflexionemos todos sin distinción de clases; políticos, a políticos, intelectuales, biógrafos e historiadores, hombres de izquierdas y de derechas, religiosos y ateos.

Levantemos nuestra voz nuestra voz prorrumpiendo a los separatismos que nos acechan con no decisivo unánime y determinante.

Pues queremos y ansiamos la Paz. Paz para nuestras regiones, paz para nuestros campos, paz para nuestra cultura, paz para cada uno de nosotros ancha y fecunda. Gritemos hasta quedar afónicos si es preciso, para decirle queremos paz, paz, paz dejadnos señores separatistas en PAZ.

Paz, Piedad Perdón y Verdad. Termino  esta conferencia diciendo; TODAS LAS GUERRAS SON, EN PRINCIPIO  UNA BARBARIE, Y UNA GUERRA CIVIL, ADEMÁS DE UNA BARBARIE EN POTENCIA, ES UNA ORDINARIEZ. PORQUE EL PUEBLO QUE LA PROVOCA Y TIENE QUE LANZARSE A ELLA PONE CLARAMENTE DE MANIFIESTO QUE HA MALOGRADO UNA DE LAS GRACIAS MÁS GRANDES RECIBIDAS POR LA HUMANIDAD DEL TODOPODEROSO: LA INTELIGENCIA Y UN LENGUAJE PARA ENTENDERSE.

[1] Entiéndase la diferencia entre fusilado y ejecutado. Fusilado es aquel individuo que es inmolado sin formación previa de causa jurídica, ejecutado es aquel que es inmolado previo proceso jurídico, y tras serle aplicada por un Tribunal, -sea cual sea su naturaleza- Popular, Militar, Judicial Civil, Penal, a la ultima pena o Pena Capital.

 

 

 

[2] AHN: CGPCR, Pieza Principal. Caja 1027.

 

 

 

[3] Elementos que cobraban por asesinar, a pesar de ser destacados jerarcas marxistas.

 

Liberto López de la Franca